Respondió Jesús y dijo: Destruid este templo,
y en tres días lo levantaré. Replicaron los judíos.
Cuarenta y seis años se han empleado
en edificar este templo, ¿y tú vas a levantarlo
en tres días? Pero Él hablaba de su cuerpo.
Juan Evangelista

Abro los ojos y los pongo sobre una piedra: la piedra duele porque no me cabe. El dolor me tira de los párpados y el peso de la piedra cae como humo que se hace líquido por dentro de mi cuerpo. Hasta un estanque lleno de piedras que han dolido que han caído que ahora son humo líquido por todas partes. (DE PAISAJE)

Di qué cardón
no crecí para darte testimonio del barranco que arde;

en las laderas qué tierra
no rueda a borbotones de tu boca
deshilándote, hilándote
al paisaje en que vagas.

Di qué flor de retama
fue calco y menos cierta que tu sangre. (DE PAISAJE)

Pariste dunas
que recuerdan tu vientre sin viento.
Mis arenales contra la costa,
menguantes;

trozos que fueron pira incombustible
entre tus brazos;

dónde el sendero,
la barranquera arterial que desagüe mis jirones
en tus muslos, cuesta arriba.(DE MADRE)

Contra la orilla cae el mar como saliva cansada que sobra. Recoges las conchas escupidas, los cantos caídos de la cumbre; aprietas bajo el pie la arena que fue caracola o piedra. Bordeando la costa, no dejarás nunca de andar los contornos de la isla: el mar rumoroso y abierto en un costado; la tierra sembrada de nombres en el otro.(DE VIAJE)

No regresaré.
Arrasó la memoria los hogares;

el tamaño del cuerpo del sol cae
contra el horizonte;

los surcos que se cierran;

la semilla o el salto o la sed
sin retorno
amanecen.

(DE VIAJE)

Ni quién creció la sed
de este lado del mar;
ni qué orilla, qué cuenco, qué cuchillo
tallaron los contornos que te alejan.

No sabrás
dónde empezó tu cuerpo a desangrarte,
hasta dónde la sangre
ensanchó, derramada,
tu boca violenta.

Ni quién te prometió
que se acaba la sed detrás del mar.

(DE PALABRA)

...mi parte en el dolor humano.
Domingo Rivero

Cuatro paredes
sobre el acantilado; para qué
la lengua –rebosado sol-
si no endurece el aire, lo hace tierra, me lo hereda;

esquinas que deshojan
caparazones, y abren
antorchas y riadas contra el cuerpo
-cóncava nave-;

vientre, red, cuarto oscuro
envuelven
semillas y cuchillos y cenizas. (DE PAISAJE)

Sobre la alfombra del salón, prolongación de tu vientre, tú y yo cabalgando hacia una edad compartida. El juego nos hace hermanos, y desenjaula el espacio clausurado por los bordes de la alfombra. Afuera, ríos, pájaros y calles erosionan el paisaje. Tu aliento me crece la carne dentro, y no lo sabemos. El tiempo no puede arañar las manos que se amarran como hélices, pero devora la carne desbordada más allá de los límites de la alfombra, más allá de los cuartos del origen.(DE MADRE)

No vine,
abro flores desde dentro.

Cae en ceniza la ceniza quemada,
como un corazón como un abrevadero.

Salto, caigo, deshabito, ensancho;
pero no vine.

Aunque dejo atrás los restos,
abro flores desde dentro.

(DE VIAJE)

Tocas tu piel tocando la muralla.

Te trajo hasta aquí
el viento de las calles que no holgó
tus ojos rotos,
tu carne demasiado breve siempre,
tu pecho más menguante en cada fuente.

Al otro lado suenan las trompetas.
Quizás contra tu piel,
quizás contra los muros,
al otro lado suena y se abre en piedras
tu respiración.

(DE CIUDAD)

Las manos,
la sangre,
la isla:

no tuvieron raíz hasta que la noche cae,
trozos de mí fueron levantándome

si las manos,
la sangre,
la isla.

(DE PALABRA)

inicio
de vida
escrituras    teoría de la luz  |  hilo de tres puntas  |  levantado templo  |  abordajes seguido de ritmo  |  
lo dicho    propia  |  de otros  
contactar    email  |  comprar
© 2016 Miguel Pérez Alvarado
Diseño: Teo Ardoy